Kleapit
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Resumen
El fenómeno de la venta ambulante no es un tema nuevo en la sociedad actual, pues fue esta misma actividad la que abrió camino a los primeros mercados y las primeras comercializaciones de productos entre las comunidades antiguas. En Roma, el comercio ambulante fue el principal motor para la expansión de su economía a finales de su imperio. Ya en la edad media, existían los vendedores ambulantes que se ubicaban en espacios públicos libres donde nadie les restringiera su actividad, libres de vigilancia, y de otras reglas o normas que controlaran sus ventas.1 Actualmente éste fenómeno en Bogotá, cobra cada día más fuerza y se va posicionando más en las calles de la ciudad, inundando con sus carretas elementos con los que comercializan y van adquiriendo clientes más frecuentemente, como es el caso de los vendedores de fruta semi - estacionarios, aquellos vendedores que ofrecen al público porciones de fruta procesadas ahi mismo en el puesto de trabajo, y que dentro de las frutas que acostumbra a procesar, estan la piña, mango, papaya y banano. Tanto las condiciones de ocupación del espacio público como las condiciones de higiene son una preocupación no sólo para el gobierno o la alcaldía de Bogotá, sino para mi, que como ciudadana ve en ellos no un problema para la ciudad, pues todas las personas tienen derecho a trabajar, sino una oportunidad para ofrecer productos de buena calidad con las condiciones necesarias para que no sólo ellos, sino todas aquellas personas que acostumbran a comprar a estos vendedores, den cuenta que la actividad pueda crecer ya que hace parte de nuestra idiosincracía como colombianos, de persona trabajadora que en necesidad del ¨rebusque¨ no tiene ningún tipo de límite a la hora de salir a adelante.
