Factores sociales y económicos asociados a mortalidad por Covid-19 en territorios de Colombia 2020-2022
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Factores sociales y económicos asociados a mortalidad por COVID-19 en territorios de Colombia, 2020-2022 Introducción. La pandemia de COVID-19 expuso de manera aguda las fracturas estructurales del sistema de salud colombiano, revelando que la distribución de la mortalidad no fue aleatoria sino profundamente condicionada por desigualdades sociales, étnicas y territoriales históricamente acumuladas. Esta investigación doctoral analiza los determinantes estructurales de la mortalidad por COVID-19 en Colombia durante el periodo 2020-2022 mediante tres estudios originales y complementarios, articulados por un eje metodológico común: el Índice de Pobreza Multidimensional Colombiano (CMPI), construido con el método Alkire-Foster. Métodos. El primer estudio empleó un diseño epidemiológico espacial retrospectivo en 1.122 municipios colombianos, utilizando el índice de Moran, el análisis LISA y modelos autorregresivos espaciales simultáneos (SAC) para examinar la correlación entre pobreza multidimensional y mortalidad a escala municipal. El segundo estudio adoptó un diseño observacional retrospectivo con datos de registros nacionales del Instituto Nacional de Salud (INS) y el DANE, incorporando análisis multinivel para evaluar el efecto conjunto de la etnicidad, el conflicto armado y la pobreza sobre el riesgo de muerte por COVID-19. El tercer estudio analizó una cohorte poblacional de centenarios colombianos, describiendo su perfil epidemiológico, la distribución territorial de los casos y las curvas de supervivencia mediante el método Kaplan-Meier. Resultados. El análisis espacial evidenció autocorrelación espacial significativa de la mortalidad en los tres años estudiados (índice de Moran: 2020 = 0,30; 2021 = 0,27; 2022 = 0,26; p < 0,001 en todos los años), con conglomerados de alta mortalidad coincidentes con municipios de mayor privación multidimensional. Las dimensiones del CMPI más consistentemente asociadas con el aumento del riesgo fueron el bajo logro educativo, el hacinamiento crítico, la informalidad laboral y el acceso deficiente a agua potable y saneamiento. El estudio multinivel demostró que las poblaciones afrocolombianas e indígenas presentaron riesgos de muerte significativamente más elevados que el grupo blanco-mestizo, incluso tras ajustar por edad y sexo; los municipios ZOMAC y PDET registraron las tasas de letalidad más altas. El estudio de cohorte de centenarios documentó una letalidad del 37,1%, con mayor mortalidad en hombres, y una concentración de casos en municipios de categorías extremas (grandes centros urbanos y territorios rurales marginales), sin diferencias significativas en supervivencia entre subgrupos de edad avanzada. Conclusiones. La mortalidad por COVID-19 en Colombia respondió a patrones de desigualdad estructural determinados por la intersección de pobreza multidimensional, exclusión étnica, legado del conflicto armado y vulnerabilidad biológica extrema. Los tres estudios, metodológicamente autónomos y analíticamente complementarios, convergen en un argumento central: la inequitativa distribución territorial del acceso a bienes públicos —salud, educación, infraestructura sanitaria— fue el factor que determinó diferencialmente quién vivió y quién murió durante la pandemia. Estos hallazgos ofrecen evidencia concreta para el diseño de políticas públicas con enfoque diferencial, territorial e intercultural, orientadas a reducir las brechas históricas de salud en Colombia.
