Publicación: Fotografía y comunicación: un espejo, una imagen, un ojo
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Resumen
La humanidad ha estado mediada por cambios de paradigmas que han hecho que se planteen nuevos caminos, tanto en la comunicación como en la percepción individual y colectiva, o en las maneras de narrar para pensar y contar la sociedad. Se modifica nuestra actitud ante perturbaciones tan rotundas como la que ahora vivimos con la pandemia provocada por la covid-19. Esta situación anómala entraña metamorfosis en la mentalidad de la época, de los valores que hasta ahora han formado una visión particular de la realidad. Las fotografías son documentos sociales que narran, comunican y contribuyen a la historia y a la memoria individual y social. Las fotografías, como documento social que son, tienen su propia narrativa comunicativa y son contribuciones a la historia y a la memoria (Múnera y Chaves, 2019). Una fotografía es siempre un recuerdo, una remembranza y, como ella, es frágil, se extravía, se desvanece, se pierde. Hoy las imágenes nos reclaman una interpretación para comprender lo que nos narran; de ahí su gran poder comunicativo y su importancia para construir la realidad. Hemos hecho imágenes para testificar los hechos y para evocar las ausencias. ¿Pero qué ocupaba el lugar de la fotografía antes que ella? Siempre se ha dicho que el grabado, la pintura, el dibujo, pero una respuesta también podría ser la memoria, en la que se nos puede presentar como un espejo, como una imagen, como un ojo. Esta reflexión alrededor de la fotografía en la docencia y su lugar en medio del confinamiento por la pandemia surge como una preocupación frente a su papel para la gestión de la vida personal y social, y sobre cómo va a significar los hechos. Palabras clave: fotografía, comunicación, pantallas, cuerpos.
