Pentagrama Programa No.6

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2016-09-13

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Editor

Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

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Resumen

La Biblia es fuente inagotable de inspiración para la música; hoy dos obras que provienen de ella. El punto de partida es Johann Kuhnau, que nació en Geising, en 1660 y murió en Leipzig en 1720 donde era Kantor de Santo Tomás, lo sucedió Juan Sebastian Bach. Kuhnau no está en la galería de los músicos “populares” del barroco, como Vivaldi, Corelli, Händel o Bach; pero es importantísimo por sus Sonatas bíblicas para teclado, de extensión y profundidad inusuales para su tiempo y son fundamentales en el desarrollo de la posterior “música programática”, aquella cuyo impulso proviene de una imagen o un hecho concreto. Habría que observar que son impresiones musicales, reflexiones sonoras, pero no relatos pormenorizados o musicalizados. De las Sonatas bíblicas de Johann Kuhnau oirán la Nº2, su título es La melancolía de Saúl, curada por la música del arpa de David. Saúl, el primer rey de Israel, vivió entre el 1079 y el 1007 antes de Cristo; David, que fue su sucesor, fue llevado a su corte por el sacerdote Samuel, en calidad de arpista. Interpreta el pianista José Eduardo Martins, brasileño, nacido en Sao Paulo, discípulo de Marguerite Long: Segunda Sonata bíblica, la melancolía de Saúl, curada por la música del arpa de David.

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