La antropomorfización del perro en el entorno urbano
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Resumen
Cuando el hombre encontró al cánido, hace miles de años, vivía en palafitos, en terrenos tuberosos y con abundante caza. El hombre, que en ese entonces cohabitaba en el mismo entorno natural del cánido, inicia su relación con él por motivos de utilidad, ya que este animal se convirtió en un sistema de alerta ante los predadores y posteriormente en una ayuda para la caza. Esta relación se reforzó cuando el hombre permitió mayor cercanía de éste a sus hordas, y por primera vez el hombre alimenta al animal que le es útil. De este modo el lobo se convierte en un animal servil para el hombre, que aprovecha sus características naturales para su propio beneficio. A partir de este momento, el lobo se sometió a un proceso de domesticación, en una relación de utilidad distal con el hombre, donde creó una dependencia hacia éste para su supervivencia. El hombre inició un proceso de selección artificial según las características físicas y funcionales y, bajo su crianza, obtuvo animales más dóciles y maximizó su utilidad otorgándoles nuevas funciones, como la guardia de sus viviendas y como animales de carga y arrastre. Así se convierte en un animal doméstico, con una relación próxima al hogar del hombre, y se integra a la cultura y al control del hombre para servir a los propósitos de éste.
