¿Excesos? - Sex on the rocks
Cargando...
Archivos
Fecha
Fecha
Autores
Director de trabajo de grado
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Seleccione un documento PDF para visualizar
Resumen
Descripción
Tanto como en Internet, “sexo” es una palabra común en los motores de búsqueda del rock. Su virulenta presencia en los ritmos y las letras de este género –ya sea un mensaje de tintes mediáticos y publicitarios, un serio punto de debate, una musa escogida al azar, la validación de uno o varios principios, la influencia de una actividad cotidiana, una banalidad, demanda de toda una generación o simple capricho de provocación– no dista de lo que sucede en otras corrientes nacidas de la música negra, puristas y raizales como el blues, bastardas como el funk o malformaciones genéticas como el reggaetón. Pero, siendo el rock una empresa histórica donde arte, entretenimiento, cultura, contracultura, industria discográfica, medios masivos, medios independientes y publicidad comercial, institucional y hasta política convergen de una u otra manera –en asocio, en oposición y en situaciones que van de lo contradictorio a lo paradójico–, el sexo es su apellido paterno. Algo que se lee de corrido con la mayor inherencia del caso y que no se vislumbra por separado, al igual que su segundo apellido, el materno, las drogas. Cuando alguien llama al rock por su nombre, dice “sexo, drogas & rock’n’roll” como una sola eyaculación que, por naturaleza propia, es indivisible.
