Publicación: Boletín de divulgación científica No.4: La cultura en María la Baja y Clemencia. Una aproximación desde sus acustemologías
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Resumen
Son infinitas las formas de acercarse y producir conocimiento sobre una comunidad. La música es una de ellas. O mejor, las músicas. La variedad de lenguajes sonoros del mundo, y el reconocimiento de su diversidad, exige hablar en plural. En este artículo no nos centraremos en la descripción de las músicas de los municipios de María la Baja y Clemencia, sino que proponemos conocer a través de la acustemología (o acustemología de la violencia) la relación entre la materialidad de la música y el contexto en ambos municipios; miraremos por tanto cómo la música que produce un grupo de compositores de ambas localidades se relaciona con sus contextos, sus historias, sus condiciones socioeconómicas y psicosociales, para ver no solo qué refleja la música de estos compositores sobre estas variables, sino cómo, a través de la música, del sonido, de lo que se calla, de lo que se dice, de lo que se cuenta, de cómo se cuenta, de los paisajes sonoros y la apropiación del espacio público desde lo sonoro (cartografía sonora), se construyen realidades. Son centrales por tanto los conceptos de acustemología (Feld, 1982), acustemología de la violencia (Ochoa, 2006), y paisaje sonoro (Murray, 1977). Para abordar las relaciones entre sonidos, música y formas de conocer el mundo, en este artículo abordamos estas relaciones a partir del repertorio de los cantautores de ambos municipios. Entendemos por cantautores a las personas que componen y cantan canciones sin estar vinculados a ninguna red de producción, circulación y consumo, es decir, personas que componen por puro placer, para sí mismos, y por tanto su música no cumple una funcionalidad dentro de la comunidad al no contar con espacios de presentación, circulación ni consumo.
